miércoles, 4 de noviembre de 2009

Napoleón Bonaparte: ¿El personaje hace la historia o la historia hace a al Personaje?

     Napoleón Bonaparte (1789-1821), como Alejandro Magno o Julio César, es uno de esos personajes de los que se dice que hacen historia, en el sentido de que sus actos, como militar y gobernante, tuvieron una gran influencia en su época, es por algo  que las guerras de principios de siglo XIX se denominan Guerras napoleónicas; además su importancia superó su tiempo, siendo analizado, recordado o criticado, habiendo marcado sucesos posteriores como el Congreso de Viena y la Europa de la Restauración.

     Sin embargo, las hazañas militares, maniobras diplomáticas y medidas políticas de Napoleón en la Europa de comienzos del siglo XIX, al igual que otras figuras históricas, no fueron fruto de la casualidad sino de la conjunción del contexto histórico en el que vivió y de su propia personalidad. En este artículo me centraré en el aspecto de su personalidad.


 Retrato ecuestre de Napoleón  Bonaparte (obtenido de historiageneral.com)

     Nació en una familia burguesa acomodada de Ajaccio (Córcega), su padre era abogado pero poseía algunas tierras y negocios comerciales, teniendo como objetivo alcanzar el título nobiliario para su familia; Napoleón fue el segundo de los ocho hijos Buonaparte, si bien la posición predominante de su familia frente a tíos o primos, unido al servicio de un buen número de criados y sirvientes potenció su sentido de jerarquía y autoridad. Ese objetivo de ascenso familiar quedó refrendado cuando Napoleón repartió sus conquistas en Europa entre sus hermanos, recompensándoles con tronos en distintas regiones, como José Bonaparte rey de España (1808-1813).

Retrato de Napoleón con su familia (obtenida de oceansbridge.com)

     Sin embargo, pronto le tocó lidiar con las dificultades al ingresar interno a los diez años en un colegio militar de la región de Champaña con una beca, terminando sus estudios militares en Paris, lejos de su familia y su entorno corso (al principio despreciaba a los franceses del continente al creer que oprimían a los habitantes de Córcega) con la única compañía de su hermano mayor José. Los siguientes años vivió bajo una dura disciplina, rodeado de compañeros de familias más importantes que se reían de su francés con acento italiano, refugiándose en su interés por la geografía y las matemáticas; todo ello incrementó su actitud huraña y solitaria,  pero le aportó una gran fuerza de carácter.


Napoleón dirigiendo a sus tropas en la batalla de las pirámides, Egipto (obtenida de kalipedia.es)

    No sobresalió en los estudios, ya que terminó en el puesto 42 de 58 de su promoción en 1785, con lo cual tras licenciarse recorrió algunos poco atractivos y rutinarios destinos militares. Sin embargo, este período fue decisivo su futuro, ya que junto a libros de tácticas militares tuvo tiempo de completar su formación intelectual con la lectura de obras de Rousseau, Voltaire, Mirabeau... interesándose por los sentimientos humanos y las formas de gobierno, lo cual le acercaría a las ideas revolucionarias que estallaron en 1789; si bien no se alineó con ningún grupo político, tuvo simpatías por los jacobinos (lo cual le costaría ser detenido y perder su grado militar tras el golpe de Termidor en verano de 1794).


Napoleón dirige el golpe del 18 de Brunario de 1799 (obtenida de yesicai.blogspot.com)

     La Revolución ofreció la oportunidad que necesitaba al ambicioso Napoleón (el genio es el arte de la oportunidad, afirmó), así destacó en su faceta militar en diferentes sucesos, la toma de Tolón o la defensa de la Convención frente a los realistas en las Tullerías, lo cual le permitió comenzar su exitosa carrera liderando los ejércitos franceses en las campañas de Italia y Egipto, que finalmente le llevaría a convertirse en Emperador de Francia.


Napoleón retratado con toda la simbología de Emperador (obtenida de internetstones.com)

     Como militar Napoleón fue un brillante estratega, innovador en las tácticas (especialmente en la movilidad de artillería e infantería), meticuloso en la intendencia, avezado en el espionaje y hábil en la diplomacia; todo ello favorecido por su incansable capacidad de trabajo y cercanía a las tropas. Como político se caracterizó por su aspecto dual, apareciendo como liberador frente al Antiguo Régimen, extendiendo algunos logros de la Revolución (por ejemplo el código civil napoleónico) o asegurando principios como el mérito y por otra parte reprimiendo las libertades nacionales, limitando la participación política en Francia o tratando de dominar militarmente toda Europa.

Retrato ecuestre de Napoleón caracterizado como Aníbal obra de Gross (obtenida dewikipedia.org)

     El orgullo, la ambición y la autoconfianza marcó la personalidad de Bonaparte, pero también la inteligencia, la audacia y el tesón, todo ello forjado desde su infancia en Córcega y su etapa de formación en las academias militares, viéndose incrementado y reforzado por sus éxitos militares, unido al ensalzamiento de toda una nación que no paraba de dar bandazos políticos y necesitaba de un líder fuerte.

Para saber más sobre la biografía y personalidad de Napoleón Bonaparte:


3 comentarios:

jotav dijo...

Interesante perfil de un personaje central de la historia europea. No obstante me gustaría introducir un matiz: ¿el código napoleónico, quizás a las mujeres no les favorecía mucho?, la pregunta sería realmente fue revolucionario.

Juanjo Martínez dijo...

Es una cuestión a debatir, en mi opinión la revolución y sus fundamentos le dio la posibilidad de alcanzar el poder y llevar al máximo ese carácter megalómano, pero claro no era Babeuf sino un burgués con aires de grandeza.

David De Las Heras dijo...

Nose porque me encanta tanto Napoleón como su historia, estudiándomelo no me ha costado trabajo, es más me interesaba mucho estudiarmele.
Un Saludo Juanjo.
¿Qué te parece si nos enlazamos?
http://davidysusmundos.blogspot.com/